Toca un artículo para ver sus piezas
Toca una refacción para ver sus variantes
Quien atiende elige la pieza exacta. Aquí ves cuando esté lista para recoger.
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Sale una sola vez por versión, al abrir la app, y solo cuenta lo que cambió desde la última que viste.
Cómo está armado tu yonke: las bodegas donde guardas la mercancía y las plantillas de piezas con las que nacen tus artículos.
Donde guardas la mercancía. Al dar de alta un artículo se elige de esta lista — ya no se escribe a mano, así no se te vuelven dos bodegas distintas por una letra de diferencia.
Las bodegas las crea y las cambia quien administra el negocio.
Las variables son lo que distingue una refacción de otra del mismo modelo: la calidad de una pantalla, el color de una tapa. Cada tipo de refacción dice cuáles usa. Se escriben una vez aquí y las usan todas tus refacciones: así «OLED» nunca acaba escrito de tres formas.
Cada plantilla es la lista de piezas que trae un tipo de artículo. Al capturar, esa lista se copia al artículo. Son una sugerencia: edítalas, duplícalas o arma la tuya desde cero.
Listas para arrancar. Al usar una se copia a tu negocio y desde ese momento es tuya: la editas o la borras sin que le pase nada a la de aquí.
Cómo se vende en tu yonke: con qué precio empieza cada venta y a quién le prestas piezas para reparar.
Con qué precio empieza cada venta. Si la mayoría de tus clientes son técnicos, mayoreo; si es público, menudeo. En la venta siempre se puede cambiar: subir a menudeo es libre, y bajar de menudeo a mayoreo depende del permiso «Cambiar a mayoreo» de cada rol.
Para cuando tienes un taller que usa tus piezas: prestarlas con un folio, que tus técnicos las pidan desde su cuenta y ver qué sigue fuera. Si solo vendes en mostrador, apágalo: se esconden «Solicitudes», «En préstamo» y «Usar en reparación». Lo que ya estaba fuera no se pierde.
Para que un técnico pida, dale una cuenta con el rol 🧰 Técnico (Usuarios y roles).
La gente a la que le prestas piezas para una reparación. Al sacar una pieza salen primero en la lista de «¿Quién se la lleva?», escritos siempre igual. Se puede seguir escribiendo otro nombre a mano, y quitar a alguien de aquí no cambia lo que ya se sacó a su nombre.
Para revisar un rol sin tener que entrar con otra cuenta. Esconde lo mismo que le esconde a él. Es una vista previa, no un candado: tu sesión sigue siendo la tuya, así que sirve para revisar la pantalla, no para probar la seguridad.
Tu escaparate en internet. Cualquiera puede verlo sin contraseña: entra, busca la pieza que necesita y te escribe por WhatsApp. Nunca salen tus costos ni dónde tienes guardada la mercancía.
También se vuelve el icono de la pestaña cuando alguien abre tu tienda.
Si la apagas, quien entre verá un aviso de que la tienda no está disponible. Tu inventario aquí adentro no se toca.